Kosi Bay – Paraíso perdido
El distrito de la Kosi Bay comprende el extremo septentrional de la provincia de KwaZulu-Natal (Sudáfrica), en la frontera con Mozambique en el norte y con Swazilandia, al este. Es una zona de una impresionante belleza natural. La ondulante sabana costera está salpicada de focos de densos bosques indígenas. Una cadena de lagos de aguas cristalinas está separada del mar por las más altas dunas con vegetación del mundo. El cálido océano subtrical tiene delfines y, durante la primavera, ballenas. Las playas acogen tortugas marinas.
Es la tradicional tierra del pueblo Tonga - una suave, sonriente nación de personas de piel de ébano. Sus tierras se extienden hasta el estuario del río Umbeluzi, donde se encuentra también la ciudad de Maputo, capital de Mozambique. De hecho, la frontera entre Sudáfrica y Mozambique, es una una artificial creación de la era colonial. Hasta fines de 1960, prácticamente no había controles fronterizos.
Tras la independencia de Mozambique en 1974, el Estado Sudafricano (animado por su política de segregación racial “apartheid”) ve una amenaza de infiltración de la guerrilla del ANC (Congreso Nacional Africano) desde Mozambique a través de Kosi Bay. Se levantaron entonces cercos fronterizos. En los siguientes veinte años, los soldados del gobierno apartheid causaron estragos en las aldeas rurales. Por primera vez, el pueblo Tonga fue desgarrado y separado fruto de las hostilidades entre los dos países.
Durante la década de 1980, el Estado sudafricano puso en marcha un plan para desestabilizar Mozambique. Secretamente patrocinó un grupo rebelde llamado RENAMO. El resultado fue el más sangriento conflicto en el continente africano. Cientos de miles de personas de las comunidades rurales fueron masacradas. Mozambique se convirtió en el país más pobre del mundo. Decenas de miles de miembros del pueblo Tonga huyeron a Kosi Bay, a buscar refugio con sus familiares. Cuando la guerra terminó, muy pocos de ellos regresaron ya que habían establecido sus casas en Kosi Bay, y sus hijos iban allí a la escuela.
Desde principios de 1990 en adelante, la población enfrenta una nueva amenaza. El SIDA se propagó rápidamente a través de África meridional, y la provincia de KwaZulu – Natal, uno de los lugares más afectados del mundo. En 2007 (según el informe del estudio nacional de prevalencia de Sida y sífilis "National HIV and Syphilis Prevalence Survey", publicado por el Ministerio de Salud sudafricano), 39,8% de la población del distrito de Kosi Bay era HIV positivo. Prácticamente toda una generación de jóvenes adultos ha muerto. El número de huérfanos aumenta exponencialmente año tras año. La Encuesta de Hogares de 2007 (publicada por la Oficina de Estadísticas sudafricana) presenta la zona de Kosi Bay (oficialmente conocida como el Municipio de Umhlabuyalingana) como el distrito más pobre del país. Debido a que muchos de los más pobres son de ascendencia mozambicana, ni siquiera pueden acceder a la escasa e insuficiente asistencia social que el Gobierno de Sudáfrica ofrece a sus propios ciudadanos. Debido a la mala gestión financiera durante la época del presidente Thabo Mbeki (y su tristemente célebre ministra de Salud, Manto Tshabalala Msimang, quien abogó por el ajo, la remolacha, los limones y el aceite de oliva como una cura para el Sida), el sistema de salud pública se ha derrumbado. El gobierno es incapaz de proporcionar los medicamentos más básicos a la gente, y ni hablar de las antiretrovirales.
La respuesta de la Iglesia Católica – Llevar la Buena Nueva a los Pobres
La Misión de la Iglesia Católica en esta zona se llama Star of the Sea, Estrella del Mar y está ubicada Kosi Bay y la frontera con Mozambique. Hay una comunidad de sacerdotes (Siervos de María) y un convento de Hermanas (Hijas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús). Gracias a la ardua labor de los primeros misioneros Siervos de María, la iglesia tiene una fuerte presencia en esta zona, con una red de 15 pequeñas comunidades, alcanzando las zonas más remotas y marginadas.
La respuesta de la Iglesia a la crisis humanitaria ha sido rápida. Un programa de apoyo a los huérfanos se inició hace tres años. Una red de 14 voluntarios ofrecen sus servicios a los chicos huérfanos en sus comunidades, incluyendo el apoyo psico-social, educativo (el pago de las cuotas escolares, la compra de los uniformes escolares), el suministro de paquetes de alimentos nutricionalmente balanceados, y un lugar seguro. Siempre que sea posible (en el caso de los huérfanos que no son de ascendencia mozambicana), los voluntarios les ayudan a acceder a las ayudas sociales del gobierno.
En noviembre de 2008, la iglesia inició un programa de tratamiento antiretroviral, con sede en la Misión de Star of the Sea y financiado por PEPFAR del gobierno de los Estados Unidos. El programa incluye dos enfermeras, seis consejeros, un coordinador y una persona encargada de recoger datos. Los pacientes son visitados en las distintas comunidades de la Misión. Se les proporciona asesoramiento y análisis, la gama completa de análisis de laboratorio (CD4, carga viral y el recuento sanguíneo completo), detección de tuberculosis, medicamentos antirretrovirales, tratamiento de infecciones oportunistas, y suplementos nutricionales. En la actualidad unos 300 pacientes son atendidos en este programa y unos 40 nuevos pacientes se agregan cada mes.
Más allá de donde termina el camino de tierra. Dos Historias personales
El área de Kosi Bay tiene sólo dos caminos pavimentados y ambos con muchos baches. A menudo, intransitables caminos de arena conectan los dos caminos pavimentados con las comunidades rurales. Sicabazini y Mtikini son dos de las aldeas. Más allá de estas remotos grupos de chozas de paja, otros senderos llevan aún más lejos en el monte. Al final de estos senderos, tan lejos de la "civilización" como uno pudiera ir, se encuentran los huérfanos - que viven en refugios que no son mejores que los de los animales, privados de alimentos, contacto humano y esperanza. Prácticamente el único contacto humano que tienen es con los voluntarios de Star of the Sea.
Dumazile Ngwenya tiene 16 años. Su hermana Tholakele tiene 9 años. Sus padres murieron hace cuatro años como consecuencia del Sida. Ellos fueron a vivir con su tia que murió, también a causa del Sida, en el 2007. Ahora viven en dos refugios rudimentarios en un claro del bosque, más allá de Sicabazini. El abuelo, anciano y enfermo, vive con ellos. Son ellos los que cuidan de él. Eso hace de Dumazile la cabeza de la familia. Ninguno de ellos fue a la escuela. Diariamente tienen que recoger leña y agua. Dependen totalmente del paquete de alimentos que reciben de Star of the Sea. El refugio donde viven está expuesto a la lluvia, los mosquitos y las vívoras.
Al igual que Sicabazini, la aldea de Mtikini es un grupo de chozas de paja al final de un sendero de arena. Bien adentro del bosque viven los huérfanos y los marginados. Una de ellos es Hloniphile Ngubane. Ella tiene 25 años y un bebé de seis meses llamado Minenhle. Ambos padres murieron de SIDA. Actualmente cuida a sus hermanos: Sebenzile (16 años), Nkosingiphile (14 años) y Vukani (6 años). No puede obtener un documento de identidad y, por tanto, no puede buscar un empleo ni obtener los beneficios de bienestar social. Todos ellos son analfabetos y nunca han asistido a la escuela. Duermen en un claro del bosque, en una estructura de piedras atadas con palos - no hay puertas o ventanas. Al igual que las hermanas Ngwenya, dependen completamente de la asistencia que reciben del programa de ayuda a los húerfanos que tiene la Misión Star of the Sea.
Las necesidades - al servicio de los más pobres entre los pobres
En Mateo 25 Jesús dice: "Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo". Para nosotros, permitir que que nuestros hermanos y hermanas vivan en esas condiciones es más que un delito contra la justicia, es una blasfemia contra Dios.
El programa tiene muchas necesidades:
Los voluntarios trabajan muchas horas y caminan grandes distancias, recibiendo no más que 40 dólares al mes. Por lo general son ellos mismos pobres y, a menudo, utilizan su propio dinero para comprar alimentos o pagar el transporte para los huérfanos que sirven. Necesitamos darles una ayuda mayor.
Los huérfanos enfrentan una seria desnutrición. Como en el resto del mundo, los precios de los alimentos en Sudáfrica han aumentado muchísimo en los últimos años. Las ayudas que recibimos son insuficientes para responder a sus necesidades más básicas.
Como puede verse en la foto, los huérfanos no tienen vivienda, viven en bosques expuestos a los elementos. Son necesarias ayudas mayores para poder construír una estructura decente.






